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Las multitudes corren al altar de Dios para rendir sus vidas sin importar el precio, por causa del amor y gratitud a Jesucristo el Rey de Reyes..

En el primer día del congreso, el hambre por un encuentro real con Dios provocó que los jóvenes llegaran al lugar nueve horas antes de su comienzo. Desde las nueve de la mañana hasta las seis de la tarde, el júbilo y la expectación llenaban las calles. Durante la espera para comenzar el congreso, diferentes barras guerreaban entre ellas para ver quién exaltaba más a Jesucristo como “Campeón de campeones”. El Espíritu Santo ya estaba entre las filas que recorrían kilómetros de distancia “excitando a su nidada”.
Al abrir las puertas de acceso al lugar, las barras y los tambores incrementaban en fuerza. Los hambrientos ardían en un fuego por Dios insaciablemente. El congreso se inauguró y la multitud alardeaba de Cristo. Se podía sentir literalmente cómo el piso temblaba a causa de la pasión de los jóvenes. De repente, el Espíritu Santo descendió como una bomba que explotó en todo el auditorio. Jóvenes del norte del país, sur, este, oeste, el centro de México y otros países como Estados Unidos y Honduras se embriagaban con el vino de Dios. El avivamiento se ha esparcido a los rincones de nuestra nación mexicana. Veracruz recibió la unción, Campeche también. Cancún no dejaba de saltar en el espíritu Ciudad Victoria, Tamaulipas, nadaba en el “Río del Espíritu”(Ez 47:5) Puebla, Guanajuato y el Estado de México brotaban en gozo y embriaguez, todos sus huesos temblaban (Jer 23:9). En los jóvenes del área metropolitana de México se derramó el espíritu con visiones (Joel 2:28). Todo parecía ser un esperado final de congreso, la Presencia de Dios era extremadamente tangible. Tanto el Aviva Boss como sus líderes de la barra eran los que ministraban con tanta fuerza.
El segundo día del congreso comenzó a las nueve de la mañana, sin embargo, la gente había llegado desde las cinco de la mañana. El número de jóvenes había incrementado. Todo comenzó con una adoración sublime. La intensidad de la unción se intensificaba. Un silencio de reverencia llenaba el lugar de exaltación (Hab 2:20). En un instante descendió una unción tan fuerte que la tierra seca se llenó de manantiales (Sal 107:35). Muchedumbre de jóvenes eran llamados a la plataforma para recibir la unción a través de los líderes de la barra “chilanga”. Innumerables manifestaciones se vieron: unos clamaban, otros temblaban, había jóvenes electrificados con el poder de Dios, algunos desesperadamente se arrepentían de sus pecados, la Santidad de Dios llenó la casa. El júbilo se mezclaba con el hambre y la rendición total a Dios. Finalizó el congreso de la mañana hasta la una de la tarde y el gentío se quedó en la calle, sin comer, esperando la reunión de la tarde en la cual había de caer la misma Gloria de Dios.
“¡Se lució, Cristo se lució!” En la tarde del congreso y cierre del mismo, era difícil respirar en el lugar a causa de la Gloria de Dios. Fuego entraba en los cuerpos de los jóvenes hasta ungir los huesos (2 R 13:21). Las manifestaciones eran desde el que estaba lleno de gozo, el ebrio y los que temblaban hasta el que no se podía mover a causa del peso de la Gloria de Dios. El Aviva Boss impartió de su espíritu al espíritu de cada joven (Nm 11:25). Dios hizo para sí mismo, una multitud de ministros en fuego de avivamiento (Sal 104:4). El Espíritu de Dios y su ungimiento reposó sobre cada vasija. “La unción nunca se acabará!” Sanidades y liberaciones llenaron el lugar a causa de la unción. Llamados se desataron en todo joven. Los dones del Espíritu Santo llenaron los corazones junto con un la fe de Dios. El Espíritu Santo llamó a todos los jóvenes a dar el cien por ciento en sus vidas para el evangelio de Cristo. “De México saldrá avivamiento para muchas naciones”- Aviva Boss. Esta juventud mexicana está viviendo un verdadero avivamiento que estremecerá al mundo entero. ¡Aleluya!



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